Probando Pañales: Dodot vs Lupilu

Probando Pañales: Dodot vs Lupilu - Panales Angel Sanchez Navarrete 1

Hasta ahora, los únicos pañales que habíamos usado habían sido los Dodot Sensitive, que son los mismos que usas cuando estás en el hospital.

En aras de probar nuevas marcas de pañales, ayer fuimos al Lidl y compramos pañales de su marca blanca. Según nos habían dicho, eran muy buenos, y en comparación a los Dodot, más baratos.

Antes, la marca de estos pañales era “Toujours”, pero viendo que no los encontramos, nos aventuramos a preguntar. Resulta que han cambiado el nombre de la marca, ahora se llaman “Lupilu”.

Según la chica del Lidl estos pañales son los mismos que los otros, pero viendo imágenes de los antiguos, parecen completamente nuevos.

Tránsito estomacal rápido

Hasta ahora, Ángel estaba usando una media de 8 pañales diarios. Pero, como si supiese que estábamos en medio de una prueba con base científica, se decidió a echarnos una mano.

Por la tarde noche ya empezó a encontrase mal, quejándose incluso cuando había comido. Nosotros pensábamos que eran gases.

Pero no. Era diarrea.

Desde las 00:00 de la noche hasta las 23:59 de la noche siguiente, Ángel usó nada más y nada menos que 12 pañales. Era cambiarle uno, tirarse un peo licuado, y ya estaba listo para volverlo a cambiar.

Nuestra experiencia

A groso modo, en una primera comparativa, los pañales del Lidl al tacto son más toscos, plasticosos, y los Dodot son más suaves. Ambos tienen una buena absorción, pero los Lupilu se hinchan más, abultando mucho cuando el bebé hace pipí.

Tampoco hemos detectado fugas en los Lupilu, pero para ello hay que colocar bien los separadores laterales. Estos pañales además tienen detrás un fruncido elástico que hacen que se ajusten mejor los pañales. Pero, considerando la talla y el movimiento del bebé, lo consideramos excesivo.

Por poner una queja, las pegatinas de los pañales del Lidl cuestan más de despegar, ya que en vez de tener un microfieltro como los Dodot, tienen adhesivo, y bastante bien pegado he de resaltar. Despegar las tiras con una sola mano se convierte en una tarea hercúlea.

Sesión de fotos

Entre cambio y cambio de pañal, conseguimos montar un improvisado estudio de fotografía y hacerle a Ángel un par de fotos.

Para aquellos que no sepan lo que cuesta una sesión de fotos con bebés recién nacidos, os diremos que rondan entre los 300 y los 500 euros, dependiendo de la cantidad de fotos y la variación de los escenarios empleados.

A algunos os podrá parecer caro. A nosotros también nos parecía un precio bastante alto.

Pero, considerando el tiempo que tardamos en hacerle las fotos a Ángel, el material usado, y después, el tiempo de edición delante del ordenador para sólo conseguir 7 fotos, nos parece un precio totalmente justificado.

Lidiar en una sesión de fotos con un bebé recién nacido puede parecer fácil, porque se pasa la mayor parte del tiempo durmiendo. Pero en realidad no lo es. Hay que tener muchísima paciencia y conocer perfectamente las posibilidades posturales.

Aún así, ya os aseguramos nosotros que no es moco de pavo, sobretodo intentando que mantuviese alguna de las posturas, o que dejara las manos estiradas.

Regalo sorpresa

En la última foto nos tiramos a la piscina y nos la jugamos el órdago a la chica.

Decidimos quitarle el pañal.

Podrá parecer una locura ahora, sobretodo considerando la facilidad con la que Ángel se mea fuera del pañal.

Pues bueno, digamos que aguantó tres fotos sin mearse.

Menos mal que el Photoshop hace milagros y hemos podido borrar todas las gotitas y charcos a su alrededor.

Después, todo a la lavadora y listo.

Última actualización

A la hora de publicar esta entrada, Ángel ha tenido la maravillosa idea de tirarse un peo caldoso. Con la mala suerte de que, estando acostado en el capazo del carricoche, el fruncido elástico de los pañales Lupilu había dejado pequeños recovecos. Pequeños capilares que habían dejado pasar los desechos de mi pequeño bebé.

El caso es, que, no siendo suficiente manchar la ropita cada vez que lo cambiamos con su súper pistola de agua, esta vez Ángel ha hecho all-in y se ha manchado el body, el pantalón del pijama, la camiseta del pijama y la sábana del capazo, con suerte de no haber rozado la mantita, porque si no ya hubiese sido la repera.

Pero, como siempre he dicho, la culpa es de los padres, y en este caso, nuestra, por no ponerle unos pañales sin fruncido, o por no habérselos apretado correctamente.

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