Muerte por Lifetime Deal o cómo los SAAS se van a la ruina por no saber vender

Muerte por Lifetime Deal o cómo los SAAS se van a la ruina por no saber vender - El Martinical La Newsletter de los martes 1

En los años 60 un ordenador todavía costaba un pastizal.

Para rentabilizarlo, las empresas usaban un sistema llamado “hub-and-spoke” o de tiempo compartido.

En él, un mismo ordenador era utilizado simultáneamente por muchas personas.

Imagínatelo como un ordenador con muchas pantallas y muchos teclados, y los comandos que ejecutaba un teclado sólo se mostraban en su pantalla asociada.
Años después y con el abaratamiento de los ordenadores, en las empresas ya podían poner un ordenador por empleado.

El problema llegaba con los ficheros que tenían que compartir, y la solución, con las LAN: todos los ordenadores conectados en red a un ordenador central donde se almacenaba toda la información.

También existía otro problema, el coste del almacenaje. A principios de los 90’, un disco duro de 15 Mb costaba $2.495. Para que te hagas una idea, cabrían unas tres fotos de las que haces con tu teléfono móvil.

Por eso, las empresas que creaban los programas daban la opción de instalarlo solamente en el ordenador central y poder ejecutarlo desde todos los demás ordenadores de la empresa.

Así las empresas encontraron un salvoconducto para evitar el alto coste del almacenamiento.

Para finales de los 90’, con el boom de las Dot Com, empresas como Concur, que antes vendían software en floppy disks y CD-ROMS’s, se pusieron a lanzar SaaS.

Las siglas SaaS, Software as a Service, recogen aquellos programas informáticos que se ejecutan en la nube y que puedes acceder a ellos a través del navegador web.

Ejemplos de este tipo de programas son los CRM’s como Salesforce, programas de contabilidad, programas de edición como Canva o software de email marketing como MailChimp.

Hasta aquí la lección de historia general.

Seguimos para bingo.

En 2010, el emprendedor en serie Noah Kagan, después de escuchar por enésima vez que los SaaS no necesitaban herramientas de monetización, sino formas de conseguir más clientes, lanzó AppSumo.

AppSumo es conocido por lanzar ofertas LifeTime Deals de SaaS en periodos iniciales para conseguir un estallido inicial de ingresos.

Una alternativa al micromecenazgo.

Y si tienes suerte, la mayoría de las veces, estos usuarios tempranos dejan de usar el software al poco tiempo.

Por supuesto, no es gratis, ya que AppSumo, por conseguirte un gran volumen de nuevos clientes, se queda con la mitad de lo recaudado.

Si eres hábil y conoces este mundillo, imagino que habrás hecho los números.

Los LifeTime Deals, pago único por usar el software de por vida, muchas veces no sale a cuenta.

Un SaaS tiene gastos fijos por usuario: costes de almacenamiento, costes por transferencia de datos, sueldos en atención al cliente, mejoras en programación, costes en computación cloud, etc…

Por muy bien que lo hiles, tienes unos gastos fijos que una aportación inicial de capital no va a sufragar a no ser que sigas creciendo en usuarios de pago recurrente.

Este problema le pasó a un Saas que contratamos mi compañero de podcast, Enric Cortiñas, y yo a través de AppSumo.

El 16 de diciembre nos escriben diciendo que el 31 de diciembre se caducan nuestras cuentas “lifetime”.

Igual que pasa con las pensiones, no les salían los números.

Muchos costes fijos, sobre todo en almacenamiento y transferencia, no se cubren con un pago puntual.

Así es como muere un SaaS que no ha hecho bien los números, ni ha tenido claro desde un comienzo la forma de atraer de forma continuada nuevos clientes.

Después de toda la turra, ¿dónde está la reflexión de esta historia?

Ya hemos hablado de cambiar tiempo por dinero, de cómo el código y los contenidos te ayudan a apalancarte, y de que tiene más garantía jugar en el casino que contar con la pensión del estado cuando te jubiles.

…seguimos en la newsletter…

Esta entrada es un extracto de la newsletter de “El Martinical”.

Cada martes a la 13h, una reflexión sobre negocios, filosofía de vida, sentido poco común, hábitos, captación, ventas y persuasión.

Historias fruto de una mente huidiza.

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Fotografía principal realizada por @adityaries en Unsplash

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